CABALLERIZA REAL

Auténtico templo de la hípica, el complejo estaba destinado a los ejercicios de los alumnos de la Academia Real y a los espectáculos de la corte.
Diseñado por Benedetto Alfieri con una gran nave de 73,5 metros destinada a albergar las gradas de los espectadores, se construyó hasta la mitad de su longitud, convirtiéndose en una obra arquitectónica especialmente llamativa y hoy en día es un centro cultural multidisciplinario.
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La Caballeriza Real es un sitio fascinante que actualmente se sitúa en el centro de un debate intenso sobre el papel contemporáneo de los antiguos edificios construidos por los Saboya. Un organismo complejo y estratificado, que en estos últimos años está viviendo una fase de transformación en hub cultural multidisciplinario: junto a espacios aún sin recalificar, cuenta con una sala de conferencias, espacios de exposición, lugares de experimentación, sociabilidad y creatividad actualmente en actividad.
Ya en 1674 se había previsto la presencia de un picadero y una caballeriza al lado de la Academia Real, según el proyecto de Amedeo di Castellamonte para completar la estructura del Palacio Ducal con edificios administrativos y de servicios. Pero el complejo destinado a la ejercitación ecuestre y a los espectáculos de corte fue realizado en 1740. El proyecto del edificio, en el corazón de la Zona de Mando, fue realizado por Benedetto Alfieri, que le dio un fuerte carácter áulico y representativo. En el proyecto de Alfieri, el centro de la estructura era, el picadero, destinado a los espectáculos de los alumnos de la Academia Real. Alfieri lo había proyectado como un templo de la equitación, con una gran nave de 73,5 metros con bóveda rebajada y hornacinas a lo largo de las paredes para las tribunas de los espectadores. Pero en realidad, la estructura fue construida con la mitad de la longitud prevista englobada en una serie de edificios porticados, incluida un ala rectilínea del siglo XIX para uso residencial, un edificio auxiliar de una sola planta y algunos edificios de servicio llamados ‘pajares’. Particularmente sugestivo es el acceso a los edificios del siglo XIX, a través de una escalera con forma de tenaza caracterizada por una rampa central suspendida de manera ilusionística.
En el 2007 el Estado cedió el complejo al Municipio de Turín y una parte a la institución Cassa Depositi e Prestiti; posteriormente fue vendido en subasta, en el 2014 fue ocupado por un grupo de ciudadanos que se opone a la venta del bien. En este momento es el centro de una serie de reflexiones y proyectos sobre su futura recalificación.

Información

Via Giuseppe Verdi, 9, 10124 Torino (TO)