Una residencia de extraordinaria elegancia
En 1753 el rey Carlo Emanuele III asignó el palacio a su segundo hijo Benedetto Maurizio, duque del Chiablese. Benedetto Alfieri realizó para él la que fue considerada una de las residencias más elegantes de la ciudad. En la decoración participaron los mejores artistas en actividad para la corte, de proveniencia local, romana y napolitana. El espectacular mueble de Pietro Piffetti en la Sala de la alcoba es el testimonio de la riqueza de la decoración. En el siglo XIX el edificio pasó a Ferdinando de Saboya-Carignano, duque de Genova, que se estableció en él con su esposa Elisabetta de Sajonia. En este palacio nació Margheritta de Saboya, primera reina de Italia. Después de la guerra se convirtió en sede de la Superintendencia de Bellas Artes y actualmente ha recuperado su dimensión de Residencia de la Casa Saboya con la restauración y la apertura al público de las salas áulicas del primer piso.
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Construido a partir del siglo XVI, originariamente fue propiedad de la marquesa Beatrice Langosco di Stroppiana y durante los siglos XVII y XVIII fue la residencia de los hijos cadetes de los Saboya: en 1642 fue concedido al cardenal Maurizio con motivo de su boda con la sobrina Ludovica, pero de esta fase decorativa han quedado pocos vestigios. El aspecto actual es fruto de las reformas realizadas por el rey de Cerdeña Carlo Emanuele III para su amadísimo hijo menor Benedetto Maurizio. que llevaba el título de duque del Chiablese y con este nombre se identificó el palacio en los siglos posteriores. Desde 1753, el primer arquitecto de corte Benedetto Alfieri amplió la residencia reformada en el siglo XVI ocupando toda la manzana; proyectó la nueva fachada a la Catedral, que quedó inconclusa con los ladrillos a vista, y realizó una cómoda galería comunicante con el Palacio Real. En su interior, los diferentes espacios fueron distribuidos con gran atención a la funcionalidad y decorados por un numeroso equipo de artesanos´, que revistieron las paredes con boiseries talladas y dotaron de movimiento las bóvedas con estucos de formas rococó. Sobre las puertas se colgaron las pinturas de los más preciados artistas que entonces se encontraban en Turín y se encargó el mobiliario al rey de los ebanistas, el célebre Pietro Piffetti.
Durante la ocupación francesa, el palacio fue la residencia del príncipe Camillo Borghese y su mujer Paolina Bonaparte. Posteriormente allí vivió allí el rey Carlo Felice que lo prefirió al Palacio Real. La última renovación de la decoración se llevó a cabo con ocasión de la boda de Ferdinando, segundogénito del rey Carlo Alberto, con Elisabetta de Sajonia (1850). Al año siguiente, la residencia vio nacer a la primera reina de Italia, Margherita de Saboya, que transcurrió su primera juventud precisamente en estas salas. En 1943, los bombardeos de la ciudad causaron importantes daños al palacio: el precioso salón del siglo XVII quedó destruido y resultaron dañados algunos de los ambientes, como la alcoba, restaurada en el 2020. Actualmente una parte de la residencia es sede de la Sobreintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de la Ciudad Metropolitana de Turín mientras, en la planta baja, el Palacio Chiablese acoge las exposiciones temporales de los Museos Reales.
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