Fiestas y recepciones en los jardines de corte
Aunque había sido residencia fluvial extraurbana en el siglo XVI, el Castillo del Valentino conoció su periodo de máximo esplendor bajo Cristina de Francia, primera Regente del Estado de los Saboya, que lo eligió como palacio de representación, ampliándolo según los gustos franceses e impulsando la rica decoración de las salas en la planta noble. A su muerte, se apagó también el eco de las fiestas que la Madama Real solía organizar y pocas décadas después uno de los jardines laterales se convirtió en sede del Huerto Botánico de la Universidad que todavía se puede visitar actualmente.
Durante el siglo XIX el castillo fue objeto de profundas transformaciones vinculadas a la Exposición Internacional de 1858 promovida por Cavour.
Actualmente, encerrado en el parque del siglo XIX del mismo nombre, el Castillo del Valentino es la sede de la Escuela de Arquitectura del Politécnico de Turín.
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Situado a orillas del río Po, en el corazón del pulmón verde de Turín, el Castillo del Valentino debe su nombre a la palabra Vallantinum, término que indicaba la morfología del terreno que lo circunda, caracterizado por un pequeño valle.
Su historia está vinculada al traslado de la capital del ducado de Saboya de Chambéry a Turín en 1563. Apenas un año más tarde, el duque Emanuele Filiberto compró el sitio para extender su control estratégicamente también a los alrededores de la ciudad.
Pero fue en el siglo XVII cuando la residencia vivió su máximo esplendor. En 1619, con ocasión de la boda de Vittorio Amedeo I y Cristina de Francia, fue donada por el duque Carlo Emanuele I a la joven esposa que en aproximadamente veinte años la reformó de acuerdo con los gustos franceses. Los encargados del proyecto fueron los arquitectos Carlo y Amedeo di Castellamonte, que intervinieron en la volumetría de la fachada que se asoma al Po, a la que se accede directamente desde el río y de la situada hacia la actual iglesia de San Salvario, en correspondencia con una gran avenida, actualmente corso Marconi.
La maravilla de su arquitectura corresponde a la magnificencia de su interior. A Isidoro Bianchi y los artesanos de su taller se deben los frescos realizados primero en las bóvedas de las salas orientadas al sur a partir de 1633, rodeadas por ricos marcos de estuco dorado. En el salón de honor, en cambio, la pintura de Bianchi celebraba de modo explícito las estrechas relaciones entre la corte de Turín y la de Francia. A partir de 1645 también las salas orientadas al norte fueron decoradas con estucos y frescos, esta vez de Giovanni Paolo y Giovanni Antonio Recchi y de un experto equipo de estucadores llegados de Lugano (Alessandro Casella, Bernardino Quadri, Elia Castelli y Giovanni Luca Corbellino).
Tras los fastos promovidos por Cristina de Francia, en el siglo XVIII las reformas fueron más bien limitadas ya que el palacio ya no se utilizaba como residencia de corte. En 1729 Vittorio Amedeo II transformó uno de los dos jardines laterales en Huerto botánico, con la finalidad de estudiar y cultivar una gran variedad de plantas.
Las últimas transformaciones se remontan a mediados del siglo XIX, según el proyecto de Domenico Ferri y Luigi Tonta, que modificaron parte de la original estructura del proyecto de Castellamonte. En 1861 el castillo se convirtió en sede de la Real Escuela de Aplicación para los Ingenieros de Turín (fundada en 1859), de la que en 1906 nació el Politécnico de Turín. Todavía en la actualidad la antigua residencia es sede de la escuela de Arquitectura.
Información
Viale Pier Andrea Mattioli, 39 – Torino
visite.castellodelvalentino@polito.it
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