Teatro Regio

Hoy en día el Teatro Regio de Turín —que ya era un magnífico ejemplo de teatro de estilo italiano en el siglo XVIII— es uno de los escenarios más importantes de Europa.
Destruido por un incendio en 1936, fue reconstruido modernamente tras la Segunda Guerra Mundial e inaugurado en 1973 según un proyecto del arquitecto Carlo Mollino.
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La música de la ópera que se difunde al otro lado de la verja de bronce, obra de Umberto Mastroianni, captura la atención de las personas que recorren Piazza Castello: es la señal de que se está pasando por delante del Teatro Regio, uno de los más importantes escenarios de Europa. De modo similar a lo que sucede en muchos sitios sabaudos, también las vicisitudes del Teatro Regio hablan de proyectos a la vanguardia, destrucciones y renacimientos.
En el Palacio Ducal había ya un teatro, pero el rey Vittorio Amedeo II, en su proyecto de reforma urbanística de la ciudad, encargó la construcción de uno nuevo al primer arquitecto de corte, Filippo Juvarra. Tras su muerte prematura, el proyecto pasó a su sucesor Benedetto Alfieri. El proyecto de Alfieri fue tan innovador que fue incluido en la Enciclopedia di Denis Diderot y Jean-Baptiste Le Rond d’Alembert, como magnífico ejemplo de teatro a la manera italiana: cinco órdenes de palcos, la platea y el gallinero podían contener hasta 2500 personas y un ambiente decorado ostentosamente con pinturas, tallas y estucos dorados. Inaugurado en un tiempo récord el 26 de diciembre de 1740, fue considerado muy pronto “uno de los más grandes de Italia” (Charles de Brosses).
Durante el siglo XIX fue reformado varias veces, la primera vez en estilo neoclásico por Pelagio Palagi y Ernest Melano, luego en estilo neobarroco por Angelo Moja y vio celebrarse grandiosas primas internacionales, como La bohéme de Giacomo Puccini en 1896.
En 1936 un incendio destruyó el teatro del siglo XVIII y de la antigua estructura solo han llegado a nuestros días gravados y pinturas de la época, como el Interior del Teatro Regio de Giovanni Michele Graneri (1752) que se encuentra en el cercano Museo Municipal de Arte Antiguo de Turín.
Tras algunos intentos de reconstrucción interrumpidos por la guerra, en 1965 de las cenizas del edificio del siglo XVIII nació una obra maestra llevada a cabo por Carlo Mollino, que reconstruyó el teatro optando por una marcada imagen moderna. Aunque externamente recuerda la imagen barroca del sitio, con paredes curvas revertidas de ladrillo a estrella (como homenaje al cercano Palacio Carignano), el interior del teatro se caracteriza por su platea moderna con forma de ostra, la embocadura inspirada en las pantallas televisivas y por la sugerente lámpara ‘de estalactitas’.

Información

P.za Castello, 215, 10124 Torino (TO)
011 881 5241