Palacio Real

Centro geográfico, estratégico y político de la capital saboyana, la historia del Palacio Real comenzó en 1584, cuando Carlos Manuel I de Saboya quiso erigir una residencia para la corte que se había instalado en el palacio episcopal tras el traslado de la capital de Chambéry a Turín.
Las continuas renovaciones decorativas que se han ido sucediendo a lo largo de sus cinco siglos de historia lo han convertido en un lugar tan rico en obras de arte que deja sin aliento.
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El Palacio Real es el corazón de Turín y ha sido durante siglos el centro geográfico, estratégico y político de la capital sabauda. El palacio ha sido la principal residencia de los Saboya y es una etapa imprescindible de la visita a la ciudad o del tour de las Residencias Reales.
Las renovaciones de la decoración que se han sucedido y se han ido estratificando durante sus cinco siglos de historia, han hecho de este palacio un lugar tan rico en obras de arte que deja sin palabras.
Su historia comienza en 1584, cuando Carlo Emanuele I proyecta erigir un palacio para la corte que se había establecido en el palacio episcopal tras el traslado de la Capital de Chambéry a Turín (1563). El proyecto, inicialmente encargado a Ascanio Vitozzi, fue terminado después de la guerra civil (1639-1642).
La primera fase decorativa importante se remonta al 1660, con ocasión de la boda del heredero del trono Carlo Emanuele II con Francesca de Orléans Valois. En ese momento fueron creados dos aposentos especulares, y uno para el duque y otro para la duquesa, y con la guía del literato Emanuele Tesauro que elaboró un programa iconográfico, las salas fueron decoradas con ricos techos de madera dorada en los que se encastraron pinturas conmemorativas con escenas alegóricas. El proyecto del jardín, del arquitecto paisajista francés André Le Nôtre, también resale a finales del siglo XVII. A partir de 1684, la participación del pintor vienés Daniel Seiter en la decoración de la galería, que todavía hoy es conocida como Galería ‘del Daniel’, marco una nueva fase caracterizada por la celebración del duque Vittorio Amedeo II. Tras la adquisición del título real en 1713, el protagonista de la campaña decorativa fue el primer arquitecto de corte, Filippo Juvarra, llamado a crear una residencia que pudiera competir con las residencias de las otras monarquías europeas. El arquitecto amplió así el palacio, renovó el acceso a la segunda planta con la escalera conocida como ‘de las tijeras’, proyecto salas enriquecidas por estucos, espejos y lacas chinas y reclamó la presencia en Turín de artistas de toda la península, dictando nuevas modas en la decoración de interiores. Su sucesor, Benedetto Alfieri, continuó su obra decorativa según los gustos del rococó, celebrando la riqueza y el gusto de los soberanos.
Durante el siglo XIX, con Carlo Alberto, el palacio fue de nuevo objeto de transformaciones radicales esta vez siguiendo los gustos eclécticos de Pelagio Palagi, al que se deben las salas neoclásicas del Trono, del Consejo y el extraordinario Salón de baile. Con el traslado de la capital de Turín a Florencia, muchos de los muebles fueron destinados a otras residencias. Tras la constitución de la República pasó a formar parte del patrimonio del Estado y desde el 2016 forma parte del recorrido de los Museos Reales.

Información

Piazzetta Reale, 1 – Torino
+39 011 5211106
mr-to@cultura.gov.it